martes, 4 de diciembre de 2007

¡Vaya semanita!

¿Que tienen de bueno de esas semanas en que todo se pone cuesta arriba? Si, esas en que Dios o el diablo se empeñan en escribir los renglones torcidos, sucios, y con letrujas confusas y esmirriadas, cuan pendolista con parkinson. Esas mismas en que parece que no hay otra persona en el mundo que se lleve disgustos, porque todos te han caído a ti encima. Esas en que no te queda serenidad, ni ganas, ni fuerza para seguir luchando por auqello que quieres, porque la vida te está zarandeando como a una bolsa de plástico en mitad de la autopista.

Lo bueno es que tarde o temprano terminan, y como dijo un loco muy cuerdo: "Aquello que me te mata te hace más fuerte".